Opinión: LA DESACELERACIÓN CONTINÚA EN LAS CARRETERAS
Tendremos que volver a los antiguos medios de transporte. Me parece, cuando menos chocante, que como medio de ahorro no solo nos tengamos que tragar las lámparas de el plan E, las continuas subidas de impuestos, los millones de vacunas contra la gripe A caducadas, la subida de el IRPF, las bajadas de salarios a funcionarios y pensionistas ,la paralización de la N-232 y la N-240, el AVE,Zaragoza -Valencia, el corredor central de los Pirineos, el hospital de Alcañiz y el de Teruel y ahora, las cabezas pensantes de nuestros ministerios, nos rebajan en 10km/h la velocidad en autopistas y autovías.
Por fin nos podemos equiparar en el bajo Aragón con el resto de España, casi vamos a poder circular a la misma velocidad que cualquier ciudadano español. No cabe la menor duda que, con medidas así, saldremos de la crisis, eso si, no reparen en gastos, en ministerios yermos, en ayudas a estudios para la igualdad, en jefes de gabinete, en cientos de asesores, en cierres de centrales españolas para comprar a Francia con el mismo sistema de producción, en adjudicación de parques eólicos a empresas afines, en la bajada de beneficios a los huertos solares, a lo mejor es que lo de solar les sonaba a burbuja inmobiliaria….como piensan tanto.
En este país denostado por el paro, las medidas fiscales, las prohibiciones un día si y otro también, solo nos queda agarrarnos a la posibilidad de que a esta pesadilla le quede muy poco tiempo y que, cuando nos despertemos, los dirigentes sean otros y con mejores ideas
“Podéis confiar”. Este es el lema elegido por Mariano Rajoy para clausurar la convención que el Partido Popular ha celebrado este pasado fin de semana en Sevilla. Una ocasión para reunir a la gran familia del Partido Popular que respira ilusión y entusiasmo por los cuatro costados. Las ganas de cambio se perciben en la calle, y el cambio sólo puede llegar de la mano del Partido Popular. Les voy a contar una anécdota. Todos los taxistas con los que he conversado en Sevilla mientras me llevaban al lugar donde se celebraba la convención, al hotel o al restaurante donde cenamos juntos todos los miembros de la delegación de Aragón, todos han coincidido en desear que en su ciudad gane el candidato popular, aunque alguno de ellos confesó no tener predilecciones políticas. Uno de ellos incluso me agradeció que le hubiera escuchado después de que me explicara la problemática de su sector y cómo en Sevilla gobierna en la sombra el candidato de IU, con un alcalde del PSOE que, según sus palabras, “hace cuatro años que no hace nada”. Según este taxista, lo más grave de todo esto es que gobierna un señor que sacó menos de 30.000 votos, cuando la lista más votada fue la del Partido Popular. Y es que ya conocemos otras malas experiencias en lugares en los que ha ocurrido lo mismo: que gracias a los pactos, gobiernan partidos que han obtenido en las urnas un apoyo muy inferior al de la lista más votada. Ante los próximos comicios, sólo pido dos cosas: que cada partido coloque en los puestos de salida de sus listas a sus mejores candidatos, y que luego gobierne quien el pueblo elija.
El deseo de todos es que ETA acabe de una vez por todas y que su fin sea cada día más cercano. Pero, ¿es este último comunicado el que supone pasos en esa dirección?, ¿O seguimos en las mismas de siempre? Porque las mismas o parecidas son esa manifestación donde lo que se plantea es una negociación con el argumento de los presos, como si estos fueran unos represaliados políticos y no gentes condenadas por asesinatos, ya sean ejecutores o cómplices. Y otra vez algunas de las nadas novedosas posiciones.