Opinión: Zapatero, erre que erre
 Por Raúl Vallés (Alcañiz)
Resulta evidente que el presidente del Gobierno siempre ha tenido una especial predilección por el gobierno catalán que preside Montilla. Digo por el gobierno, la Generalitat, porque esa predilección y favoritismo fue manifiesta antes de que el máximo lÃder del PSC accediese a ese cargo.
Cuando en Cataluña se estaba gestando el proyecto del Estatut, ZP dijo al gobierno Tripartito que él apoyarÃa cualquier texto que ellos presentasen. (Ese fue el inicio de todo lo que aconteció después: aprobación, lógica, por el Parlamen de un proyecto de Estatut que se saltaba a la torera –curiosamente, en una autonomÃa que acaba de prohibir las corridas de toros- nuestra Carta Magna. De no haber impugnado el Partido Popular dicho texto ante el Tribunal Constitucional, ahora tendrÃamos una Cataluña medio independiente…).
Tras un dilatado plazo de casi cuatro años, el Constitucional puso las cosas en su sitio, con gran decepción, y también cabreo, de los catalanes catalanistas del Tripartito.
El fallo dictado por el máximo órgano judicial, en materia de la Constitución española, desagradó también a Zapatero –presidente de una parte de españoles, pero no de quienes rechazaron, de forma total y enfática, las ocurrencias por él propugnadas y apoyadas: la memoria histórica, el aborto libre de adolescentes, y otras. Y ahora está buscando, con denuedo, una vuelta ¿legal? al fallo del Constitucional para intentar dejar sin efecto las prohibiciones dictadas por dicho órgano…