Opinión: ACTITUD IMPRESENTABLE
 Por Cristina Baquero (Alcañiz)
Como impresentable me refiero, sobre todo, a la actitud de los trabajadores del Metro de Madrid con su huelga salvaje que ha puesto a la ciudad en estado de emergencia y que, previsiblemente, no es flor de un dÃa, todo es que ya llevan toda la semana.
Estaba anunciada desde hace tiempo, pero, según parece, nadie pudo prever, o nadie fue capaz de afrontar la gravedad y trascendencia de la huelga del Metro de Madrid.
Los trabajadores de Metro de Madrid decidieron el lunes continuar con las jornadas de paros de 24 horas en contra de los recortes salariales aprobados por la Comunidad de Madrid.
Puedo entender que no acepten que se les apliquen los mismos criterios que a los funcionarios públicos, aunque ellos sean empresa pública, también. Puedo entender su protesta, que vayan a la huelga, que es un derecho constitucional. Pero que decidan una huelga tan salvaje que afecta a dos millones de ciudadanos, con un coste económico y social terrible, me parece un disparate. El incumplimiento de los servicios mÃnimos es una ofensa a los ciudadanos, no a Esperanza Aguirre, si es eso lo que pretenden. Y es, también, un nuevo pulso de los sindicatos de cara a la huelga general de septiembre. Pero, seguramente, esta huelga tan salvaje no se hubiera hecho nunca ni con tal reclamo de urgencia en una comunidad socialista.
Aunque a los trabajadores “les asista la razón”, como dice el lÃder de UGT, lo que es discutible hasta la eternidad, los ciudadanos también tienen sus derechos, y ahora están al rojo vivo.
(Este texto aparece publicado en el periódico La Comarca el 2 de julio de 2010)