Opinión: Pasión por la libertad
Por Nacho Carbó (Alcañiz)
El pasado sábado, los miembros de NNGG de Aragón conmemorábamos los 30 años de la organización juvenil popular. Un camino con épocas muy difíciles, como bien nos recordaron los más mayores, los que son pasado y en su día fueron primerizos en la organización. Mucho esfuerzo, muchas ganas, mucha, aunque en la época felipista casi agotada, ilusión y esperanza, en definitiva mucha lucha con un denominador común, la libertad. Mucha valentía también, pues no termina de ser fácil ser un joven popular. Si bien, por otro lado, debemos mantener la cabeza bien alta y la conciencia muy tranquila por nuestras honradas y legítimas ideas.
Son otros los que deberían sonrojarse, pues mantienen en sus logotipos símbolos comunistas, bien con una hoz y un martillo, bien con un puño alzado al viento. Son otros los que pasean sin pudor banderas pre-constitucionales. Los populares no somos condescendientes con gobiernos populistas como el de Chávez o Morales, o con crueles dictaduras como la de los hermanos Castro. Nosotros, admiramos las democracias más longevas, de las que creemos podemos aprender mucho. Los jóvenes populares, como decía un presidente regional de NNGG, no portamos camisetas de un sanguinario como el Che Guevara, sino que idolatramos a mártires como Gregorio Ordóñez o Miguel Ángel Blanco. No tachamos al rival político de asesino en las calles, sino que salimos a las mismas para llamar asesinos a los etarras que matan inocentes y dinamitan la libertad.
Y para más inri, resulta que somos los miembros populares los que parece que tengamos que escondernos, los que debemos tener pudor por manifestar nuestros ideales. Pues va a ser que no.
Unos continuarán en las mismas, venerando quizás un pasado separado por un largo muro. Otros seguiremos sintiendo pasión por la libertad.
(Este artículo aparece publicado en el periódico La Comarca del viernes 26 de marzo de 2010).