Opinión: EL HUNDIMIENTO PROGRE
Por Cristina Baquero (Alcañiz)
No todo es malo en la crisis. Junto a miles de efectos negativos, como la pobreza, la desconfianza, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción, etc, existen cambios positivos en la sociedad, como el rechazo al mal gobierno, el deseo de la verdad, la añoranza de valores y principios morales y, entre otros, una gran importancia cultural y política, el hundimiento de muchos dogmas progres que han envenenado la cultura política española de las últimas décadas. Estos están siendo rechazados por la sociedad española cada vez más.
Las clases sociales más desposeídas descubren que los que afirmaban ser sus protectores no sólo les dejan sin trabajo, sino que también les retrasan la edad de jubilación.
El pueblo, cada día más hundido por la crisis, con casi cinco millones de parados reales y muchas familias sin protección alguna, es más consciente de que la realidad es muchas veces la contraria y que esa filosofía del “progreso”, no busca una nueva sociedad más justa, era una estafa cuyo fin era sustentar en el poder a unos partidos de izquierda que muchas veces se han olvidado del pueblo y del bien común para dedicarse a sus privilegios y ventajas elitistas. Muchos españoles son conscientes ahora de que han sido engañados y utilizados.
No hace falta ser filósofos ni doctores, la intuición y la lógica hace sospechar que, bajo el paraguas de la cultura progre, se ha destruido el trabajo y la esperanza, se ha creado pobreza y desigualdad, etc.
No distinguimos entre el verdadero progreso positivo y causante del avance, de las doctrinas “progres” que imperan en España.
(Este texto aparece publicado en el periódico La Comarca del viernes 5 de marzo de 2010)