Opinión: Crónica de un cierre inesperado

 Por José Miguel Celma (Torrecilla de Alcañiz)

José Miguel CelmaPsicotriller: trata de un empresario en el régimen de la Seguridad Social con carácter de autónomo, que se bate el cobre con toda persona susceptible de ignorar lo largo que es el mes a la hora de cobrar las facturas, y lo corto que se hace a la hora de pagar todos los impuestos que exige día tras día la administración, que no tiene ninguna culpa como tal pero sus dirigentes hacen lo posible para que sigan subiendo. Ni que decir tiene que el protagonista no sabe que lo que le está ocurriendo. Es natural, con un gobierno progresista que se acuerda principalmente de todos esos pequeños empresarios que con su cuota de participación en los ingresos del Estado hacen un porcentaje seguramente elevado pero poco visto por algunos.

Levanta la persiana por la mañana con dolor de riñones, no por no haber dormido sino por lo que le espera. Seguramente se le sumará algo de dolor de cabeza cuando el amigo cartero, si no vive en algún pueblo de la provincia de Teruel al que con el recorte igual ni llega el correo, le traiga, como todos los días, esas misivas que casi siempre son FACTURAS POR SU PUESTO AL DEBE y, como es normal en todo comentario de una película, el final no se lo puedo contar, aunque me imagino que se lo imaginan, más que nada por el título. ¡Ah!, se me olvidaba. El guionista es un tal Corbacho, el productor ejecutivo es otro tal Blanco y el director es un tal Rodríguez cuyo segundo apellido, como el final de la película, pienso que ya lo habrán adivinado.

(Este texto aparece publicado en Diario de Teruel el sábado 6 de marzo de 2010)

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