Opinión: A vueltas con el pacto
Por Nacho Carbó (Alcañiz)
Mucho se está hablando, en esta coyuntura de crisis, de un gran pacto de Estado entre PSOE y PP. Pero poco se ha analizado y profundizado el hipotético pacto y sus consecuencias y razones para llevarlo a cabo. Y es que, desde mi punto de vista, un posible pacto no es bueno en sí mismo, sino el contenido de lo que se pacte. Y en ese sentido, el PSOE da escasas razones para confiar en él y en sus políticas, y parece que no está por cambiar. Así, no se puede apoyar una retahíla de malas políticas y decisiones económicas. Cuando hablan de arrimar el hombro, hay que preguntarse a qué hombro. Al hombro de las cuatro de la tarde o al de las seis diciendo todo lo contrario. ¿Qué es arrimar el hombro para este gobierno? ¿Tirar directamente a la basura todas y cada una de las propuestas del grupo parlamentario popular?
El gobierno lanzó un órdago a la opinión pública invitando al PP a pactar, porque en mi opinión es un arma de doble filo, en la que cualquiera de las dos posiciones del PP son un error. Una disyuntiva en la que si acepta, quedará anulado como oposición y se convertirá automáticamente en corresponsable de los caprichos y desdenes del peor gobierno de la democracia. Si no acepta, lo de siempre: derechona, antipatriotas, partidistas, etc., etc., Irak, etc. Este gobierno no es serio, y su actuación, desde un principio negando la mayor, nefasta. Sus continuas mentiras y sus infortunas predicciones
lamentables. Ante semejante carta de presentación, el Partido Popular debe seguir defendiendo un cambio en las políticas para salir de esta crisis, solo así estará prestando su labor de responsabilidad frente a los españoles. De lo contrario, flaco favor haría a los casi cuatro millones y medio de ciudadanos sin trabajo o a las más de 500 PYMES que desaparecen cada día.
(Este texto aparece publicado en el periódico La Comarca del 26 de febrero de 2009)