Opinión: DONATIVO A LOS BANCOS

 Por Cristina Baquero (Alcañiz)

Cristina BaqueroLa semana pasada les comentaba que tras el devastador terremoto a los haitianos poco les importa quien les tienda la mano, solo necesitan ayuda. Seguro que todos y cada uno de nosotros, con más o menos generosidad, hemos decidido solidarizarnos con estas pobres personas que han perdido todo.
Es impresionante la rapidez con la que las entidades financieras colaboran para canalizar la ayuda a Haití.

Estas instituciones son muy interesadas, defendiendo con habilidad y discreción la manera de cobrarle al cliente sin disgustarle demasiado y siempre con la información por delante de ayudar a las víctimas de las catástrofes. Es la forma más rápida para que nos podamos solidarizar con los haitianos, sin tener que pensar a donde dirigirnos para hacer nuestra aportación. Esta rapidez es sabia, el banco sólo nos cobrará por la gestión, qué solidarios son. Esto significa que, si su aportación para los haitianos es de 10 euros les cobrarán 3 euros más por la gestión, es decir, el banco se lleva casi el 30% de la limosna, pero si su generosidad le impulsa a alargarse hasta los 100 euros, entonces el banco, que tampoco está para quitarle el dinero a los pobres, sólo se queda con el 3%. De esta manera ayudamos a los haitianos, no perdemos tiempo y de paso donamos al banco, que pobrecitos, bastante mal lo están pasado con la gente que se ha quedado en el paro y no puede pagar su hipoteca.
Los bancos convierten su ayuda caritativa en multifuncional, de tal manera que ayudan a Haití y, a la vez, ayudan a su cuenta de resultados. Tres euros, como dice el refrán, no hace granero pero ayuda al compañero.

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