Numerosos jóvenes acudieron el viernes a la charla sobre la píldora postcoital que organizó el PP de Calanda

Blanca Soláns y Francisca MendiolaLa senadora del Partido Popular por La Rioja, Francisca Mendiola, reiteró el pasado viernes en Calanda que lo que pide el PP respecto a la píldora del día después es que se siga suministrando como antes, es decir, bajo control médico. Mendiola, que además es farmacéutica, intervino en una charla-coloquio titulada “La píldora postcoital y tú” que había organizado la junta local de la localidad.

“El hecho es que esta píldora se consume y lo que hemos querido desde la junta local del PP de Calanda es ofrecer información. En ese sentido, agradecemos la presencia en el acto de un buen número de jóvenes, que además han participado activamente en el coloquio planteando varias preguntas a la ponente”, explicaba la presidenta de la junta local del PP de Calanda, Blanca Soláns.
Por su parte, Mendiola recalcó el “unánime” rechazo del sector sanitario a que esta píldora se pueda vender en las farmacias sin receta médica. “Es un medicamento y por tanto su uso requiere un control médico. Esto ya o es por cuestiones políticas, morales o religiosas, es por una cuestión sanitaria”, explicaba. La senadora popular habló de los métodos anticonceptivos de emergencia y de sus efectos secundarios, incidiendo en que la píldora postcoital no se aconseja en niñas, ya que casi no hay datos sobre los efectos en edades inferiores a los 16 años y se piensa que su uso repetido podría alterar seriamente el ciclo sexual femenino. “Uno de los problemas que conlleva el poder adquirir la píldora sin ningún control médico es que, siendo para casos puntuales, muchas adolescentes la usan como un método anticonceptivo más, porque no utilizan otro anticonceptivo de manera habitual. Además esta píldora no es fiable al 100%, se queda en el 85% y se ha de tomar antes de transcurridas 72 horas desde el coito”, añadía Mendiola. Además, según esta farmacéutica, “es evidente que el número de abortos no disminuye por usar esta píldora sin control, su eficacia es limitada y su uso debe ser excepcional, y la píldora del día después hace que muchos jóvenes no usen métodos barrera, como el preservativo, ya que piensan que tienen otro método para ‘por si acaso’, lo que no evita las enfermedades de transmisión sexual”.
Desde el punto de vista del profesional farmacéutico, Mendiola dijo que “esta medida ha convulsionado al sector. Todos pensamos que es una barbaridad dar la píldora sin control médico, y no sabemos si nos podemos negar a dispensarla, si nos podemos acoger a la objeción de conciencia, no hay un reglamento. La mayoría de edad sanitaria está en los 16 años, ¿qué hacemos con las menores? Todo esto nos proporciona una inseguridad jurídica que hace que las organizaciones colegiales y científicas se hayan mostrado en contra de la libre dispensación”. “Es paradójico que los farmacéuticos tengamos que pedir la receta a quien viene a comprar anticonceptivos normales que llevan 20 veces menos la sustancia que forma la píldora del día después, y ésta, que es una auténtica bomba hormonal, la podamos vender sin receta”, concluía Mendiola, apuntando que para reducir abortos lo que hace falta es “más educación sexual e incidir en que hay métodos suficientes para prevenir embarazos”.

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