Opinión: CATÁSTROFE FORESTAL
Por Cristina Baquero (Alcañiz)
Es una pena que nos acordemos de Santa Bárbara sólo cuando truena, así que todos somos un poco culpables, al menos por omisión. Teruel ardiendo como nunca y nosotros con cara de póker. No es para menos. Se nos llena la boca de infraestructuras viarias (que están muy bien) y de megaproyectos de asfalto y hormigón, pero pocas veces nos hemos acordado durante estos años de nuestro patrimonio forestal.
Los montes de nuestra extensa provincia y los paisajes que conforman constituyen nuestra mayor riqueza ¿alguien lo duda? Pues parece que en la práctica sí, quizás porque parecen ahí desde siempre y para siempre y sin ningún esfuerzo; pero son como la vida misma, que un instante se va. A ver si aprendemos la lección.
Contemplamos la naturaleza con lirismo pseudoecologista y tontorrón, e inventamos eslóganes que suenan bien: Teruel al Natural. Lo natural se define como aquello que se nos presenta espontáneo y sin intervención humana ¡qué ironía! ¿acaso no es natural la tormenta eléctrica que causó los incendios, y las ramas secas que impiden andar por nuestros montes? Moraleja: la humanidad ha progresado dominando la Naturaleza e interviniendo en ella; y nunca el hombre la ha puesto en peligro, porque sus fuerzas nos exceden siempre. Pero el hombre puede domeñarla en parte, con ingenio y artificio. No es la Naturaleza lo que está en peligro, son los intereses humanos. Y el monte limpio y verde nos interesa. Tan salvaje mantenemos nuestra naturaleza que muy natural y salvajemente nos ha contestado. De donde se desprende que hay que actuar (aunque los resultados no sean tan vistosos como la inauguración de una carretera o edificio). Dos modestas sugerencias: más inversión en limpieza y mantenimiento de los montes y recuperar a los voluntarios para la extinción de incendios. Con algo de formación y sentido común podrían multiplicarse las fuerzas, que siempre son pocas en los momentos críticos.
Gracias a todos los que lucháis contra el fuego; a todos los que intentáis lo imposible por dominar la naturaleza desbocada. Algo tendréis que decir.
Ah, y la gestión medioambiental en Aragón muy mal.
(Este texto aparece publicado en el periódico La Comarca del viernes 31 de julio de 2005)