Opinión: VERANO SOLIDARIO

 Por Teresa Ros (Alcañiz)

Teresa Ros con un saharuiEsta semana han llegado al Bajo Aragón los niños saharauis que, como todos los años, pasan aquí dos meses de vacaciones en familias de acogida. Dos meses en los que cambian la dura realidad de los campamentos de refugiados por las comodidades del primer mundo, la compañía de otros niños con los que compartir juegos y diversión y el cariño de los padres de acogida que durante este tiempo se vuelcan con sus invitados. Es de destacar el esfuerzo que realizan los miembros de la Asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui para que todos los niños tengan una familia de acogida, y especialmente la labor que desde hace ya unos cuantos años viene desarrollando en este sentido Mercedes Insa, de Castelserás.

Ella no para hasta que todos y cada uno de los niños están asignados a una familia de acogida, y siempre está dispuesta a constestar dudas, apoyar al que lo necesita y, en definitiva, velar para que todo salga bien. Todo esto viene acompañado de las diferentes campañas que se realizan para enviar materiales o alimentos a los campamentos de refugiados que ella y otros compañeros visitan periódicamente. Mi enhorabuena para todos ellos, para las familias de acogida, y mi deseo de que los niños disfruten al máximo de su estancia entre nosotros. Y mientras los ciudadanos particulares ayudan a los saharauis, el Gobierno español sigue dando la espalda a un problema que ya dura más de 30 años, sin favorecer la celebración de un referéndum como piden los refugiados para que puedan decidir su propio destino. Pero ésa es otra historia.

(Este texto corresponde al apartado de opinión del informativo de Canal Bajo Aragón del 24 de junio de 2009)

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