Opinión: SINDICATOS VENDIDOS
 Por Javier MartÃnez
 Presidente Junta Local PP Alcañiz
Un conocido socialista alcañizano escribÃa dÃas atrás sobre el pesimismo enfadado del PP, a cuento de un artÃculo mÃo que ni era pesimista ni mostraba enfado. Sin embargo hoy va a ser que sÃ. El asunto no es para menos.
Hace exactamente veinte años, un mes y veintidós dÃas la UGT de Nicolás Redondo plantó cara, junto a otros sindicatos, al Gobierno de Felipe González, montando una huelga general que dignificó al sindicalismo español ¡Memorable fecha!
Allà se vio que era posible la lucha sindical independiente, ya que los vÃnculos históricos de la UGT y el PSOE no pudieron impedir que la central obrera supiera estar en su sitio, enfrentándose nada más y nada menos que al todopoderoso socialismo felipista del momento. Pero de aquello no queda nada; nada de nada. Dos décadas después los grandes sindicatos están desaparecidos, vendidos y apesebrados. El desprestigio que han acumulado en el último lustro se va a ver acrecentado sin duda por lo que ya es una prueba de fuego: la crisis, que al parecer no va con ellos. Y quien dice crisis dice desempleo, pobreza y quiebra del estado de bienestar.
En el 96 Solbes aconsejaba los planes de pensiones privados porque nadie daba un duro por la Seguridad Social; la convergencia con Europa parecÃa imposible… Sin embargo bastaron dos años de inteligencia e imaginación, junto con la aplicación de polÃticas económicas adecuadas para que todo tomase otra cariz y el paÃs pudiera encarar una época de éxito económico nunca vista antes. Aquello lo hicieron Rato y Aznar, asà que los sindicatos no dudaron en lanzarse a la huelga general por el decreto-ley que pretendÃa reformar el mercado laboral, ni tampoco dudaron en sumarse a otras protestas: por ejemplo contra la Ley Orgánica de Calidad de la Educación, o contra la guerra de Irak, o contra lo que fuera, con tal de desgastar al legÃtimo gobierno del Partido Popular. Y el caso es que todavÃa hoy se suman a las manifestaciones más variopintas y a otras iniciativas de la sociedad civil, siempre, eso sÃ, que no tengan nada que ver con lo que es precisamente su principal función: defender a los trabajadores.
¿Que se hunde el empleo y la economÃa entera? que se hundan; ellos a callar. ¿Que millones de familias empiezan a pasarlo verdaderamente mal? que se fastidien, que no hubieran hecho el juego al capitalismo voraz; ellos a callar. ¿Que Zapatero engaña a todos los españoles negando una crisis cuya existencia con toda seguridad conocÃa…? ellos a callar; y a proteger al camarada ZP que les mitinea en Riodezno.
Pero sobre todo callan porque están comprados con cantidades astronómicas de dinero procedente de los contribuyentes ¿SabÃan ustedes que todo trabajador está secretamente afiliado a UGT y CCOO incluso contra su voluntad? ¿Qué otra cosa puede significar que cada año reciban estos sindicatos de las arcas del Estado más de 15 millones de euros a los que hay que sumar ingresos, también millonarios, a cuento de no se qué patrimonio histórico? Asà es como mantienen a esa caterva de aprovechados sociales -conocidos eufemÃsticamente con el nombre de liberados- y una infraestructura de locales excesiva e innecesaria para el servicio que prestan.
Dinero es poder y poder no les falta. Se comportan como lo que son: fuerzas polÃticas paralelas que obedecen la voz de su amo, o sea, el PSOE. Son auténticos partidos-bis en los que se puede hacer carrera polÃtica sin despeinarse, y distribuir favores sin mancharse. Se autoproclaman interlocutores válidos incluso cuando el número de sus afiliados no es suficiente para representar a todos los trabajadores de un sector, y no dudan en alborotar todo lo que pueden con el fin de justificarse ante la sociedad y dañar la imagen de los gobernantes no afines. Se dirÃa que practican una suerte de chantaje encubierto que hace que muchos de sus miembros lo sean más por temor que por devoción. Sin embargo son capaces de no decir ni mu si los perjudicados son compinches.
El doble rasero con que miden a los gobiernos de izquierda y derecha es inaceptable. Ahora dicen que lo importante es la Paz Social, lo que significa que van a estar calladitos y en casita viendo como sus amigotes dejan a España en la ruina. Pero cuando los conservadores manden, que se preparen; tanto da si el paro disminuye, si se crea riqueza o si la buena economÃa garantiza de verdad las polÃticas sociales; es igual, leña al mono.
Hace tiempo que se veÃa venir a los Cándidos, Fidalgos y Toxos, pero ahora el engaño hipócrita y el silencio cómplice es de tal calibre que difÃcilmente saldrán indemnes de la crisis si no reaccionan pronto.
TodavÃa están a tiempo, sin embargo, de demostrar que el sindicalismo español no es el más inútil de Europa, y que el paro y la desesperación de muchas familias les preocupan de verdad. A ver.
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(Este artÃculo aparece publicado en Diario de Teruel el 8 de febrero de 2009)